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miércoles, 4 de agosto de 2010

Carta a un borroka



Escribo esto estimado grafitero borroka con toda humildad para reconvenirte sobre tu última obra, el eslogan que dejaste en la puerta del chino que dice así: “El poder es del pueblo, pero lo pierde en los votos”
Daremos por hecho que no has leído a Rousseau, así que permite que te alabe por llegar a esa cita de su “contrato social”, si lo has leído permíteme que te de la enhorabuena por poseer un libro tan valioso. Sin embargo te ruego que hagas esta reflexión:
¿Cómo puede materializar o instrumentalizar el pueblo ese poder?
Pregunta que solo nos lleva a la votación como respuesta o instrumento. La Historia nos muestra de manera unánime que a igual poder de decisión el sistema de la colegiación de un sufragio o Votación, es el instrumento de decisión o resolución más adecuado y la forma de limitación de poder personal más eficaz que hay.
Desde ese punto de vista es cierto que el individuo pierde poder, pero no hacia otro individuo, grupo o clase, sino que lo pierde en detrimento del conjunto de la comunidad. Es decir, limita su potencialidad en palabras de Kant, Nietzsche o Marx, para garantizar su ejercicio de esa capacidad de decisión. Marx, Engels y cualquier politólogo, filósofo o sociólogo de su siglo y del siglo XX (excepto los Fascistas) me darían la razón, amen de añadir que de esta manera se coarta o limita el ejercicio de la fuerza por los gobernantes, y Trotsky añadiría “que es el único medió de trasformación y control social inventado por el hombre útil a la clase obrera”. Reconocido hasta por Stalin, Hitler, Mussolini y otros dictadores incluso de la antigüedad.
El hombre en cualquier experimento de limitación de poder personal en la creación de un estado ha recurrido a las votaciones como elemento intrínseco en su estructuración institucional. La Bulle en Atenas, El colegio de Eforos en Esparta, Senado en Roma… No me justificare el resto de mi pensamiento con más ejemplos históricos o citas de los padres del movimiento obrero y del liberalismo, solo añadiré, que como Marxistas, que soy yo y pretendes ser tú, no buscamos el poder por el poder sino como elemento para la trasformación del sistema económico, cuyo funcionamiento solo será posible con la votación de los trabajadores del país o por sus representes ya sean corporativamente elegidos (de manera indirecta) o mancomunadamente (directa), manera esta última la tradicional en los estados occidentales, debido a las dificultades que plantea la organización de semejante mecanismo de toma de decisiones con millones de personas dispuestas a decidir. De este último punto se saca la tentación corporativa o Totalitaria presente en el Marxismo por su pretensión científica, que la realidad humana queda reducida a una contradicción que el debate interno o la coherencia en objetivos puede solucionar, en contra del dogmatismo ideológico y la praxis empírica.