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Mostrando entradas con la etiqueta Eneko Abal. Mostrar todas las entradas
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lunes, 26 de julio de 2010

Jugando de Rojo



Todo hace pensar que este mes de julio de 2010 será recordado dentro de España como aquel en el que la sociedad española, como tal, se miró al espejo y heredó por fin todas esas preguntas que llevaba pensando desde hace ya décadas. La Copa del Mundo de Fútbol y todos los contextos que la rodean hacen de éste un año decisivo socialmente para el futuro de la historia de los más de quinientos mil kilómetros cuadrados que conforman simbólicamente la bandera de la roja.
Ni más ni menos que en fiestas de San Fermín hemos podido ver con nuestros propios ojos cómo una selección de España es la mejor del mundo de fútbol y de baloncesto entre otras, con el apoyo de muchos, y con la mirada por encima del hombro de otros. Más aún, Contador gana su tercer Tour y el deporte de motor nos descubre siempre emociones nuevas.
Los cuarenta y siete millones de personas que el día catorce jugaron de color azul marino asistimos a la culminación de muchos de los esfuerzos que podían ser tecla relevante para el futuro de lo que queremos y de lo que queremos ser. Y la orquilla demográfica de los 80 y 90, al verse también como máximos exponentes planetarios como país, se ve forzada ahora, y de manera muy particular, a introducirse en un debate de ideas y a un diálogo de realidades comunes, representadas ahora con una estrella recién conquistada.

En ciudades como Iruña (de blanco y rojo esos días, e internacional), Bilbo, A Coruña o Barcelona entre otras muchas y otros miles de pueblos, se pudo ver por fin y de forma completamente empírica la realidad que vivimos, el despacho de sentimientos que ello produjo y la reflexión que ahora, hoy por hoy, nos atañe. Cabe destacar que ésta, primeriza y precipitada debido al poco tiempo trascurrido, no puede reflejar más allá que hechos sucedidos en el pasado lejano o en el cercano, y a partir de ahí extraer algunas conclusiones de merecido apunte.

Son ya conocidos los hechos acontecidos en Pamplona esas fechas, pero en otras partes también se protagonizaron o se vieron conversaciones entre rojos y nacionalistas cuando alguno marchaba por la calle con alguna señal de esa estrella, y también algunos sufrieron el desfasado ridículo de los agentes violentos del nacionalismo.

Además, nos sobreviene otro hecho a sumar en nuestra reflexión como Estado al ejecutarse por fin la sentencia sobre el Statut de Catalunya. Su reivindicación de la palabra nación como herramienta de cultura y reconocimiento de una Nación a otra resultan ser inconstitucionales en los 500.000 km2. Por mucho que quieran salvaguardar los términos que la impulsan como parte de una España plural, dialogante y solidaria, el término nación (según el Tribunal Constitucional) solo es asimilable a una unidad territorial, de tal forma que en una misma porción de terreno no caben dos nacionalidades, dos países.
La nacionalización catalana de ese territorio en particular seguramente no supondría tal quebradero de cabeza si la historia no hubiese querido juntar a Petronila (Aragón) con Berenguer (Catalunya) y formar así la Corona de Aragón, porque fue esta corona una unión que participó, junto con Castilla y también de mutuo acuerdo, de la formación de un estado único que sería llamado España. Tal unión de mutuo consentimiento, de por sí, rechaza el argumento histórico del nacionalismo catalán que se autoreivindica con cabezonería manifiesta, en que es algo que les corresponde por definición, mientras critican a los otros desfigurantes de la historia al asegurar que Catalunya fue una nación, cuando lo que fue, en todo caso, es siempre históricamente una unión de diversas comunidades según su conveniencia.
La globalización a la que asistimos, hace plantear seriamente el carácter egoísta del nacionalismo al pretender desgajarse políticamente (y a veces de forma humorística también geográfica y étnicamente) de un Estado del que es parte necesaria en igual proporción que lo es España a Catalunya.

El orden legal y administrativo del 78 marcó un antes y un después no sólo para la política central sino también para los propios nacionalismos desintegradores. Aquí más concretamente, desde la capital de Navarra, anteriormente Nabarra, o Nafarroa, o más todavía Euskal Herria, podemos ver cómo otros desfigurantes reivindican bajo una bandera del siglo XIX e inventada en territorio foral, una historia en la que el gentilicio vasco es utilizado para referirse a los habitantes de aquellas colonias de las que un día fuimos poseedores (y que por cierto alguna vez más también nos traicionaron).
Puede resultar anecdótico además, que aquellos que se tachan de no-españoles alardeen de su identidad nacional a partir de unas fronteras que fueron delimitadas en su día por una corona española. Ni si quiera sin plantearse que puestos a reivindicar la silueta de un territorio geográfico como el vasco, el catalán o el gallego, lo hagan a través de esas otras líneas de separación, que iban por otros montes y playas, y estaban acotadas por otros ríos.

La complejidad de esta España plural hace que el joven asista serio y sereno a tal reflexión. Porque ya sea por las clases de Historia de EGB y BUP, o por las de ESO y Bachiller, conocedor de la relevancia del término nación, de la historia de la suya propia y de la afronteralidad que ve cada día en la pantalla de su ordenador, es consciente de que la plasmación de un diseño de bienestar común y de un modelo social duradero no depende de una cota o una geografía, sino de las políticas y los logros que se realizan conjuntamente.
Más allá quedan las características propias de cada persona, pueblo o nación, las cuales hay que preservar y fomentar como lo que son: singularidades propias históricas y geográficas, culturales y lingüísticas, que revalorizan a la persona y alimentan el espíritu, pero no pueden ser excusa en una sociedad y menos en una sociedad democrática del siglo XXI, para politizar esa cultura y utilizarla como salvoconducto para desmarcar a toda una población del actual Estado de Bienestar.
Una de las razones que fundamentaron la Carta Magna es el hecho autonómico y la descentralización de las decisiones regionales, que daba así la libertad necesaria a cada pueblo para poder desarrollar apéndices constitucionales desde los cuales poder fomentar las particularidades de cada una de las CCAA y legislar según sus necesidades, hasta el punto de poder ejercitar el derecho a un Estatuto propio con el que permitirse protagonizar su propio papel en el conjunto del Estado. Y asimilar esta facilidad constitucional al hecho de nacionalizar una región riñe con lo votado por los propios nacionalismos aquel 27 de diciembre.
En estos treinta años de Constitución Española, destacadas personalidades que tuvieron especial responsabilidad en aquel lustro ya han afirmado que no era una Constitución cerrada, pero sí que podía unirnos para ponernos a la altura del resto de países que envidiábamos. El carácter especial del texto radicaba en que la posibilidad de hacer Leyes Orgánicas, completaba el proceso constitucional en cada caso, con lo que se aseguró su permanencia, pero también su flexibilidad en base al acuerdo logrado en congreso con las abstenciones del nacionalismo vasco, herido por su exclusión de la ponencia constituyente.
Este pacto de caballeros que fue la CE del 78 trajo consigo la recuperación económica, la consecución de una monarquía parlamentaria y el merecido pero muy trabajado estilo de vida que habían estado soñando durante décadas. Pero trajo consigo también la politización del recuerdo histórico de nuestra vivencia particular como pueblos y de la posterior desfiguración de la realidad, en la que más allá del reconocimiento a la historia particular de cada kilómetro cuadrado lo que se hace es alimentar mentiras geográficas, políticas o sociales, fomentar la insolidaridad tras haber aprovechado años de Historia económica y plural, y tratar de manipular a la sociedad en su conjunto. Y es aquí cuando entra de manera protagonista el joven en la reflexión.

La consecución de un fin deseable como el mantenimiento del estado de bienestar que hemos heredado de nuestra historia y de nuestros padres, se torna ahora entonces reducido a una sola reflexión o actitud en la que nosotros los jóvenes somos trascendentes. Herederos de una Constitución abierta como la que tenemos, que da reconocimiento a las múltiples realidades e historias que conforman el actual Estado de Derecho donde hemos crecido y podemos participar, hemos de reflexionar sobre nuestra relevancia en cada acto y actitud en tales acontecimientos.
La realidad constitucional española pues, la reflejan los millones de personas (autóctonos y migrantes) que empiezan ya a trabajar por el relevo como país, con el más alto conocimiento del pasado de la Historia y con la mayor preparación posible, ejecutada gracias a esta Constitución.
Es de recibo entonces alegrarse por el triunfo de una selección que combinó la fortaleza del arraigo navarro, la originalidad catalana y el desparpajo andaluz entre otras. Y la reflexión, por lógica, nos lleva a plantear si queremos seguir jugando, si queremos seguir demostrando que haciéndolo juntos somos los mejores, y si queremos seguir trabajando para sumar más y, dicho sea de paso, si queremos que el propio Príncipe de Asturias siga bajando al vestuario para felicitarnos.

viernes, 16 de abril de 2010

Republica



La República, como concepto de un sistema de gobierno, es muy amplio pero converge y tiene en común, para todas las opciones de república, que se sustenta en el respeto a la Justicia y en el establecimiento de un Estado Público de Derecho.

El proceso abierto contra el juez Baltasar Garzón ha despertado en el ciudadano un debate, y asiste a un espectáculo circense en el que un grupo de extrema derecha sienta en el banquillo a quien trata de resolver un crimen. Y el problema no es tanto la resolución del debate, sino el cómo resolver el debate.

En un país del siglo XXI, donde están establecidos una serie de derechos salvaguardados por una justicia, sorprende ver cómo su sistema raíz, de memoria, de recuerdo de acontecimientos pasados, tiene un agujero que demuestra la necesidad de una revisión urgente del mismo.
Cuando una Constitución escribe entre sus líneas palabras como Igualdad hay que suscribirlo a todas las acciones que responden a la aplicación de ese valor. La Justicia no debiera poder recibir en sala a quien denuncia que no quiere que se investiguen delitos (crímenes), en muchos casos del pasado del denunciante, sin que éste, de por sí, no sea detenido por encubridor (o defensor) de tales acciones pasadas. Por ser encubridor y por denunciar una serie de máximas que van intrínsecos a la Constitución que ella representa. Por Justicia.
Este pilar de cualquier estado moderno y quien lo administra, que es el supremo, en nuestro caso titubea y confirma que hay que investigar a quien trata de aplicar Justicia e Igualdad y basándose, ni más ni menos, en una Ley aprobada por los representantes ciudadanos, la de la Memoria Histórica.

Estos hechos demuestran que ya no es un problema de uno de los pilares básicos del estado, es una representación en el escenario público de que el sistema democrático actual, supuestamente igualitario y de derecho, desvía responsabilidades en caso de que vayan dirigidas a una oligarquía, no sólo social sino también política.
La Constitución Española no debe padecer de agujeros de seguridad (como en un programa informático) que hacen que tanto la Fiscalía General del Estado como la propia Ciudadanía tengamos que asistir impotentes a tal acontecimiento.
Un pilar básico de un sistema republicano como fue el que el régimen franquista silenció, es la Justicia. Emanada desde la igualdad, la libertad y el orden. Y es aquí donde se produce el hecho contradictorio: un juez, habiendo estudiado causas en otros países y tras aplicar una ley aprobada por la ciudadanía, es sentado en banquillo y señalado como presunto culpable.

El bug en cuestión hace reflexionar si es sólo es eso o si lo es en el concepto propio de Estado. Tal vez la configuración del estado tenga que cambiar.

sábado, 27 de febrero de 2010

Pamplona y Juan Pablo II



Hace bien poco el ayuntamiento aprobó la colocación de una estatua de Juan Pablo II en la avenida que lleva el mismo nombre, en uno de los nuevos barrios de Pamplona. Es algo que desde el mismo día que se propuso esa denominación ya suscitó polémica y por la que muchas y muchos fuimos tildados de anticlericalistas, aunque nos basemos en principios constitucionales y gozando, yo en mi caso al menos, de una libertad religiosa desde la cual no tengo porqué invadir la de los demás.

Preámbulo de la CE: “Colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz Cooperación”. “Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución”.
Art.16.1 de la CE: “Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.”

Pues bien, una vez más es la derechona navarra quien saca a flote temas que no garantizan la convivencia pacífica de la ciudadanía, cuando su tarea es hacer ciudad para todas y todos. Una vez más es la derecha quien se salta (ni más ni menos) la Constitución Española en la que tanto se ampara. Cuando le conviene, claro. Y una vez más es cuando podríamos decir que “Navarra se vende”. O no, se rompe. Pero porque ellos quieren.
Lo que podemos observar con esto es que en el ribazo ideológico conservador hay una falta de respeto total a los derechos que nos garantiza la CE, no ellos, sin albergar ningún tipo de esperanza más que el de la protesta y la queja ciudadana contra tal imposición.

La edil Cristina Sanz se atrevió a afirmar que: “Su colocación es una respuesta al clamor y al sentir popular de la inmensa mayoría de los pamploneses ". No es de recibo hacer tal comentario cuando existen iniciativas que deberían haber sido escuchadas desde el propio Área de Participación Ciudadana y Nuevas Tecnologías. Primero, y evidentemente, porque asegurar que es la inmensa mayoría de Pamplona quien quiere esta estatua es demostrar, como en el refrán, que además de no asegurar la participación ciudadana, se ignora al pamplonés y a la pamplonesa en pro de una demostración propia de fuerza. Y la segunda, porque aun siendo un área de Nuevas Tecnologías, por lo visto carecen de cualquier tipo de escucha dentro de la propia red que es internet, al asegurar que es en respuesta al clamor y al sentir popular de la ciudad cuando hay grupos en facebook, páginas y blogs que tratan el tema con sumo respeto y total rechazo a tal iniciativa. La edil además subrayó que es anticlericalismo lo que se respira en Pamplona, con lo que demostró, otra vez más y ya van muchas, que miente y maquilla la realidad, y evidencia la poca preocupación que se tiene desde el propio Área de Participación Ciudadana hacia lo que pueda sentir la mayoría de los ciudadanos de la capital navarra.

De todas formas, ¿ha hecho algo Juan Pablo II por esta ciudad?

miércoles, 20 de enero de 2010

Pongamos que hablamos de cultura



Pongamos que hablamos de cultura, de su presupuesto y de esos detalles que lo hacen como el más descriptivo de los últimos años. Y de que ha tenido que ser el PSN quien lo vista de seda, porque mona, lo que es mona, se queda.

Cada año, por Sanfermín, al abrir el programa de fiestas la primera vez, ilusionados por pasar todos y todas unas fiestas alegres y que nos dejen un buen sabor de boca, asistimos incrédulos de cómo se descuida hasta lo más característico de nuestra capital. Grupos, actos, y la programación en sí, se estancan año a año. Se silencian ideas, posibilidades, nuevas formas de mantener una fiesta tradicional como es ésta, en un siglo XXI en donde lo original de su cultura lo ha heredado mismamente de las formas con las que ha nacido del siglo anterior.

Un partido empeñado más en mantenerse que en lo que es la labor de un Gobierno: gestionar, hacerlo bien, y asegurar un futuro más estable y digno, que en hacerlo realmente. Preocupándose en si los reyes magos en Corella han salido con las Juventudes Navarras dejan en evidencia que optan por politizar la tradición cristiana, que es de todos, pero también que siguen como meros observadores, desde la altura, de las necesidades de los demás.
Podrían politizar el presupuesto, que también es de todos. Y hacer carrozas bonitas, para que las vea todo el mundo, con luces que sean como la ampliación de Sancho el Mayor de Tafalla que ha presupuestado el psn, a que pongáis luces de colores y equipar centros de FP y subvencionar a los jóvenes empresarios, como hacemos los socialistas. Y pasear la carroza por Cabanillas, Berbinzana y Viana, por la que la carroza del PSN ya ha pasado, marcando cuál es la polític apor la que apuesta, que es en la que realmente se le tiene que ver a un partido de gobierno. Y éste, desgastado y confortado en algunos de los aciertos pasados, este partido, que es UPN propone como relevo a su más perfecta representación de la cultura gris, el cuidado social más tenebroso de los últimos años y la construcción a base de hormigón y no a ideas, construyendo para todos y asegurando futuro y calidad de vida.

Barcina en particular, se comprometió en elecciones a rebajar el precio a los jóvenes en lugares como el Baluarte, como ejemplo perfecto de que su único punto de vista es rebajar en su ocio dirigido, en el ocio que plantea mientras muchos de los jóvenes culturalmente hablamos un idioma completamente diferente.
Y cuando esto ocurre, es porque la política conservadora para una sociedad como la navarra carece de ideas que complementen el excesivo desarrollo a base de ladrillo del que se ha jactado durante todos estos años,
A todo esto, el PSN enmienda quinientos mil euros a Cultura, para que en torno a veinte mil jóvenes, comprando un bono, podamos gastárnoslo en cualquier tipo de acto cultural en Navarra. Y aún va más allá y hace que un autobús nos pueda acercar desde cualquier parte de la geografía navarra a ese evento.

Y es que ahora, como en Castejón, queremos que se presupueste y subvencione la cultura sin dirigirla.
Mientras que en otros pueblos en los que ha entrado la derecha a hablar de cultura lo ha hecho como en un paloteado, desgastandola y riéndose de ella, los jóvenes creémos que lo que nos merecemos es una Cultura Libre, planteando programas de cultura en el que el joven, por joven y por receptor, debería ser escuchado y empujado en su formación cultural, no tutelándolo, no señalándole el camino de la cultura del dedo índice, la del porque yo la quiero así.
Debería abrirse a la sociedad, los centros públicos, las escuelas y los teatros, y el presupuesto que las sustenta para que en el siglo XXI, entremos, como navarros también, con una tradición de cultura libre que se parezca un poco a la de tiempos que se tienen que recordar.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Economía Sostenible para principiantes



En Juventudes Socialistas desde hace tiempo nos estamos planteando la consecución de un nuevo margen orgánico dentro de nuestra organización. Estamos debatiendo la posibilidad de que la edad máxima con la que una persona puede ser afiliado de las juventudes (o mínima, según se mire) sea 35 años, acorde a la realidad de ahora.
Quería empezar hablando de esto porque el viernes en Ejecutiva el Secretario de Asuntos Económicos nos dejó los últimos apuntes de empleo del INEM.
Hay 15.854 jóvenes menores de 35 años que están sin trabajo en nuestra comunidad foral, más de un 40% de las personas que están en paro somos jóvenes (hay 8610 chavales frente a 7244 chavalas).
Lo digo porque en ésta comunidad cuando se hacen unos presupuestos se hacen pensando en arreglar un problema dado, pero no para solucionar los problemas que habrá con éste mismo sistema que llevábamos empleando durante décadas. Y es que tanto Navarra como el estado necesitan de un sistema que mire al futuro, proponga medidas para afrontarlo y para que ese 40% de chavales no sea más que el resultado de una forma económica que acabó mostrándose excesivamente capitalista cuando más social tenía que ser y excesivamente permisiva a la hora de parchear y sin solucionar nada, sólo trasladando el problema para más tarde.

La Ley de Economía Sostenible es precisamente el primer grano que se ha puesto desde un gobierno socialista a un sistema liberal, basado en ladrillo y que ya nos ha mostrado todas sus grandes flaquezas.
En un estudio socio económico de hace pocos días se desprendía que la realidad de ésta forma económica tenía un gran hándicap negativo que hace que todos los esfuerzos deban precisamente enfocarse a curar ese aspecto: no podemos afrontar el futuro sin, al menos, habernos asegurado un buen presente al estar allí. Ayer nuestro secretario general lo definió muy bien: No podemos cumplir objetivos futuros si no hemos realizado los presentes.

La Ley de Economía Sostenible que para muchos suena a ‘muchas medidas que separadas serían maravillosas pero que juntas no se sabe muy bien a qué hacen referencia’; tratan de englobar precisamente muchas soluciones a un problema fundamental, y es que el actual modelo económico no se ha preocupado por el futuro medioambiental, ni se preocupa, porque vive perpetuado en un sistema productivo que le obliga a devastar todos los recursos naturales a su alrededor para perpetuarse, y la tierra ya no asimila el ritmo productivo con su mecanismo natural para regenerarse.
Otro gran problema es que éste sistema recoge al recién graduado como principiante y le encasilla con un sueldo precario y la imposibilidad de acceder a una vivienda digna. De ahí el 40%. Y el hecho de acudir a grandes frases trilladas como que somos la generación más preparada de la historia me suena a cultura del esfuerzo, y lo que precisamente hacen leyes socialistas como esta es educar en la cultura de la contrapartida, del reembolso de esfuerzos y de posibilitar un futuro para todos, independientemente de su edad y de cómo surjan los problemas futuros.

El joven, el principiante, tiene que tener asegurada una contrapartida por su esfuerzo. La tierra, el planeta, ha de quedar aquí cuando nosotros como generación de futuro desaparezcamos. No debemos dejar para quienes nos precedan un planeta devastado y un sistema económico y social exprimido y _ que redunda en sí mismo y no en el individuo como ciudadano. Y este gobierno ya ha dado el primer paso. La ley de economía sostenible, sí porque es para principiantes.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Editorial PlumaRoja@Nov09



Últimamente no hacemos más que enterarnos de nuevos casos de corrupción, de espionaje político, descalificaciones varias y tremendismo. Estas noticias no hacen más que crear una imagen de la política como una especie de parásito democrático que nos hemos autoimpuesto y que hacen de ello una profunda desafección entre la ciudadanía y la política.

La política es una estructura, un instrumento de la sociedad, una arquitectura social que permite la participación democrática de todos los ciudadanos. En el fondo, todos somos políticos. Todos tenemos opinión sobre el EEES, el aborto, vivienda, empleo y demás temas que van surgiendo en la evolución social, y si todos tenemos valoraciones y reivindicaciones, todos podemos y debemos participar activamente en política.

La política es el proceso de toma de decisiones que hace que se establezca la calidad de vida, el nivel de desarrollo y los valores y principios por los que queremos que se sustente nuestra sociedad. Por tanto, la política es también el arte de vislumbrar lo que ocurrirá en un futuro y plantear respuestas a esos desafíos. La política está al servicio del ciudadano.

Unos creemos que la política es esa gran arma pacífica que hace que sean las mayorías las que tomen las decisiones y no unas pocas oligarquías. Y antojo que es por eso por lo que últimamente estamos asistiendo a este espectáculo esperpéntico en el que se trata de demonizar a un gran grupo de personas tachándonos de corruptos, aprovechados e hipócritas. Unos tratamos de que se respete el valor de la política porque es lo que ha permitido modernizarnos y que tengamos más derechos y libertades para todos.

Otros, sin embargo, tratan de desestabilizar gobiernos aliados con los nacionalismos que tanto han insultado, tratan de ganar favores, miran para otro lado para ocultar trapos sucios, no reconocen al ganador de unas elecciones y generan desconfianza sobre la crisis en lugar de arrimar el hombro. No se paran a pensar que todas esas actuaciones negativas desde su posición política hacen que la ciudadanía sienta distancia de lo único que tienen para que no decidan unos pocos y para los de siempre.

Por eso, porque sé de lo importante que es para todos y, sobre todo para los que no tienen de todo, reivindico el valor de lo que nos hace fuertes a la mayoría. El valor de LA POLÍTICA.

domingo, 25 de octubre de 2009

Jóvenes en Navarra



En diciembre del año pasado se celebró la asamblea del Consejo de la Juventud de Navarra (CJN-NGK), máximo órgano de representación juvenil, en la que elegíamos nuevo presidente para los próximos años tras la larga temporada de precariedad que veníamos viviendo desde que se fundara en 1986. Por cierto gracias a un gobierno socialista.

Desde su fundación han venido ocurriendo una serie de hechos que algunas personas parecen no tener en cuenta cuando hablan tras un micrófono y delante de sus numerosos líderes del partido.

En el 25 aniversario de las Juventudes Navarras un Sergio Sayas altivo presume de que sólo UPN está dando voz a los jóvenes en las instituciones navarras. Partiendo de esta afirmación, una vez más, JJNN maltrata la pluralidad de la juventud navarra y miente y manipula al no recordar que fueron las Juventudes Socialistas de Navarra quienes propusieron la formación del CJN al propio PSN, allá por el año 86, y que fueron las Juventudes de UPN quienes no estuvieron el día que empezó el cambio en el CJN y no se sumaron a la condena de todos los grupos juveniles en la samblea de 2007 contra el atentado de Capbreton de ETA, y tuvieron que subirse en la de 2008 al carro en el que ya estábamos todas las organizaciones políticas democráticas juveniles en aquella asamblea que marcó un antes y un después para el funcionamiento y dinamismo del propio Consejo de la Juventud de Navarra, eligiendo una nueva presidencia y aprobando una resolución de condena al atentado que costó la vida al empresario Inaxio Uría, otra acerca de la crisis económica, y además otras de mayor calado laboral como la de los EREs en algunas empresas navarras. EREs que por cierto facilita y apoya la derecha navarra.

No me parece de recibo hacer afirmaciones de tal magnitud sin antes recordar que el presidente de la organización juvenil de UPN está promoviendo como parlamentario que a los y las jóvenes de la Comunidad Foral se nos recorten los puntos para acceder a una VPO o que se elimine la ayuda de los 400 euros. Asegura que son la única voz de los y las jóvenes y esto me recuerda que tal vez sólo sea cierto de alguna forma en lo concerniente a cultura, promoviendo desde las instituciones la que ellos quieren, la cultura del arte de ARCO, la de los conciertos comerciales, la de los Sanfermines para unos pocos y por supuesto la irónica aspiración de Yolanda Barcina para que Pamplona-Iruñea sea Capital Cultural sin saber que para serlo, había que fomentarlo durante décadas y no precisamente haciendo que a la cultura (y la que quiere UPN) sólo puedan acceder unos pocos.

Me gustaría oírle decir al señor Sayas delante de sus líderes que apuesta por un modelo educativo público, plural y no excluyente, donde los colegios concertados no absorban caudal público para sus propios fines, en muchos casos segregadores y poco igualitarios, y donde la lingua navarrorum sea respetada. Oírle que los jóvenes de la Comunidad Foral (más de un 20% del total) no tienen una representación presupuestaria acorde a sus necesidades, que el aborto en Navarra es un derecho al que no puede acogerse ninguna mujer, que la Dependencia no se practica en nuestra geografía de la forma en la que está redactada en la Ley, que la historia de nuestra Comunidad Foral es una y no la que quiere hacernos creer UPN y sus dirigentes conservadores y que, cuando se trata de jóvenes, su partido es el menos indicado para presumir de voz en las instituciones cuando no cree en la pluralidad del segmento de edad al que representa.

miércoles, 29 de abril de 2009

Revolución o Reformismo


Cuando hace unos días salieron las nuevas cifras del paro en España recordé aquel e-mail que explicaba que si los últimos 700.000 millones de dólares que la administración de Obama ha aprobado para el rescate del sistema financiero, se repartieran entre los 6.700 millones de personas que habitamos el planeta, cada uno recibiríamos 104 millones de dólares.
Éste sencillo cálculo me hizo acabar pensando que, efectivamente, tenemos un problema grave en la distribución de la riqueza.

Y es que hemos llegado a un punto en que, hoy por hoy, lo único que sabemos es que tod@s tenemos algún conocido que sufre un ERE, o lo padecemos. Cada mañana podemos leer nuevas medidas encaminadas a fortalecernos de cara a una crisis que percibimos ya como una realidad a la que el Gobierno de turno trata de sortear de la mejor manera posible. Y, aún más certero todavía, no sabemos cuándo saldremos de ésta. Ni cuándo, ni cómo.

Algunos apuestan por recortar gastos sociales y otros apostamos por mantener la cobertura social para toda la ciudadanía. Hay quien incluso mantiene un discurso tan exageradamente catastrófico que parece sentirse cómodo en una situación que para la inmensa mayoría nos es asfixiante. Pero si hay algo que parece estar meridianamente claro es que absolutamente toda la jerarquía que nos dirige está de acuerdo en una cosa: hay que adoptar medidas para que ésto no vuelva a suceder. Pero siempre acaban liándose cuando proponen el cómo.

En un mes tenemos la oportunidad como ciudadanos de decir al mundo cómo queremos que sean las cosas desde Europa. Si queremos reformar el sistema económico poniéndole un parche a la rueda que se nos ha reventado de tanto andar a velocidades extremas, o si queremos directamente cambiar de coche. Provocar con nuestro voto un nuevo orden de las cosas que sirva, al menos, para mantener todas las prestaciones sociales que antojamos como dadas pero que generación tras generación, lucha a lucha, hemos tenido que ir conquistando como ciudadanía.

"Al menos vayan a votar, no? Qué menos que dar nuestra opinión de todo lo que ocurre".
El 7 de junio podemos votar a unos líderes que abogan por paralizar el gasto público y las coberturas sociales. Que no proyectarán más becas. No participarán de un mundo construido desde la igualdad y el respeto. Podemos votar a quien quiere conservar el pasado para mantener el presente. Sin evolucionar. Sin progresar. O votaremos por quienes quieren revolucionar una economía obsoleta para asentarnos en un siglo XXI diferente a los anteriores.

viernes, 17 de abril de 2009

Presidenta sin proyecto


La actual alcaldesa de Iruñea y futura presidenta de Unión del Pueblo Navarro, Yolanda Barcina, cada vez que es preguntada por el proyecto que va a seguir durante su presidencia responde que como buena demócrata tiene que esperar a los votos, que tiene que ser elegida antes de hablar y que afronta con ilusión el octavo congreso de su partido.

Mal comienzo de una candidatura que ya fue polémica desde el momento en que se engendró. Y no porque ella lo afronte con ilusión, porque mal estaría que ya que a usted le eligen por su fama, se entristeciera porque le toca ser presidenta de UPN. O por su gestión en el Ayuntamiento de Pamplona aunque sea más o menos valorable como positiva. Que no es el caso.

Señora Alcaldesa, usted no quiere hablar del proyecto para su partido porque nunca se ha posicionado en muchas de las tareas que ahora le competerán. Se va a presentar a una presidencia en un congreso donde ni tan si quiera se va a debatir sobre derechos fundamentales y consolidados como el de los matrimonios homosexuales. Y este ejemplo me hace pensar dos cosas. La primera que usted va a ser presidenta de un partido que trata de representar a todos los navarros y navarras y que con ésto no lo hará. Y la segunda, y dado que esta enmienda con la que le ejemplifico la presentó Juventudes Navarras, me temo que a los y las jóvenes de la Comunidad Foral nos va a hacer lo mismo que en nuestra capital y en su partido, ignorarnos.

No es muy exagerado afirmar que una de las partes fundamentales de una democracia moderna es el hecho de que las personas que se presentan para ocupar algún tipo de cargo de responsabilidad lo hagan acompañados de un programa, un proyecto que puedan presentar a los votantes como seña de identidad de una posible elección. Usted sin embargo será presidenta de su partido sin ningún proyecto que aportar o alguno que ocultar. Ese documento lo tendrán que ver quienes le voten después, cuando el texto del congreso esté terminado. Y es aquí cuando me pregunto qué ofertará a la sociedad navarra un partido que no aspira ni en sus documentos congresuales a representar a toda la sociedad. Un partido con una presidencia que no propuso ningún programa y que se ceñirá a lo que marque el congreso de una organización política desgastada y maltrecha después de tantos años de gobierno. Y, por qué no recordarlo, un partido que todavía sin haberse votado la dirección ya tiene quejas por algunas localidades.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Bienvenida del Secretario General

Bienvenido o bienvenida a este enlace.

A través de él podrás acercarte un poco a los jóvenes socialistas de la Comunidad Foral, a sus posicionamientos, sus opiniones y sus reflexiones.

Esta Guía Roja pretende ser un enlace en el que poder ojear y participar en nuestra organización, y así abrir un vinculo directo con la sociedad. En sus páginas leerás a miembros de Juventudes Socialistas de Navarra pero también puedes participar aportando reflexiones, propuestas o ideas.
Muchas Gracias por visitarnos.